Con este proyecto, mediante un sistema de orden formado por triángulos equiláteros, geometrizamos cualquier parcela que sea susceptible de una intervención de este nivel.
Un sistema prefabricado, reversible y mutable que varía su composición tanto en altura como en horizontal, permitiendo, en primera instancia, apear cualquier fachada o elemento que lo precise y, en segunda, habitar la estructura mientras va creciendo para adaptarse a las necesidades del momento.
Consideramos que Habitar la ruina debería ser un proceso de rápida intervención, que no deje de cumplir aquellos requisitos que una actuación consolidada nos ofrece, pero que, nos otorgue la posibilidad de, una vez se decida restituir y consolidar el espacio, los materiales puedan ser reciclados y reutilizados en otras actuaciones que lo precisen. 
Habitar un espacio de manera que no afecte a la estética de lugar nos hace proyectar de una manera más amable con el paisaje y el entorno de la ciudad.
En este ejemplo práctico se desarrollan algunos prototipos de tipologías entre la infinidad de soluciones que podría otorgar este sistema. Juntar «quesitos» equiláteros nos permitiría dar el carácter formal que decidiésemos, pero no es este el objeto. Se trata de superponer una idea a un hecho. La idea de trabajar allí donde se precisa con un sistema prefabricado y unos materiales que regulan esa necesitada condicion que demanda la arquitectura de medios y fines.
Un sistema en el que el continente podría convertirse en un buen lugar casi para cualquier contenido. Un sistema que respondería a diferentes necesidades sea cuales sean.
Lámina de concurso